EL CURIOSO CASO DE FILIACIÒN EN BENJAMIN BUTTON por Ursula Marina

Ø  El ocultamiento filiatorio…¿Una cuestión ética?
·         Sinopsis del Film “El curioso caso de BenjaminButton”
El día que el huracán Katrina golpea Nueva Orleans, una anciana, Daisy Williams, está en su lecho de muerte en un hospital de Nueva Orleans. A su lado está su hija adulta, Caroline. Daisy pide a Caroline que lea en voz alta el diario de la vida de su amigo, Benjamín Button. Benjamin nació como un anciano y le fue diagnosticada poca posibilidad de supervivencia, pero consigue sobrevivir y rejuvenece con el tiempo. Abandonado por su padre biológico, Thomas Button, después de que la madre biológica muriera en el parto, Benjamin, fue adoptado por Queenie, una mujer de color y cuidadora en una residencia de la tercera edad. Benjamin, con un cuerpo que no concuerda con su mente, vive en un asilo de ancianos donde fue abandonado por su padre. Su vida da un giro inesperado cuando conoce a Daisy, una linda pelirroja de ojos azules, pero él sabe que sus sentimientos no serán correspondidos dada la extraña circunstancia que su enfermedad le produce. Daisy queda finalmente embarazada de Benjamín Button. Nace una niña y después de que la niña cumple 2 años, Benjamín toma la decisión de salir de casa, vende la fábrica y todas sus posesiones e ingresa el dinero en una cuenta de ahorro para Daisy y su hija, porque no quería que Daisy cuidase de dos niños a la vez. Pasados 12 años, Benjamin vuelve para ver a su hija. Daisy tiene un nuevo marido. Benjamin se va para no regresar y concluye el diario.La anciana Daisy decide terminar de contar la historia diciendo que después de que enviudó, desde el asilo de ancianos le avisaron que había un niño que había llegado de la nada. Ella supo que era Benjamín Button. Daisy lo adopta como madre. El bebè un día muere. Luego de terminar la historia Daisy fallece en el hospital.
·         El Universo de BenjaminButton…

“Hasta 1860 lo correcto era nacer en tu propia casa. Hoy, según me dicen, los grandes dioses de la medicina han establecido que los primeros llantos del recién nacido deben ser emitidos en la atmósfera aséptica de un hospital, preferiblemente en un hospital elegante. Así que el señor y la señora Button se adelantaron cincuenta años a la moda cuando decidieron, un día de verano de 1860, que su primer hijo nacería en un hospital. Nunca sabremos si este anacronismo tuvo alguna influencia en la asombrosa historia que estoy a punto de referirles".
(“El curioso caso de BenajminButton”, Scott Fitzgerald)

    Hemos podido constatar a través de varios de los textos de la bibliografía de la materia, las diferentes categorías que nos sirven al momento de pensar una ética que quiebra el horizonte de la moral. Creemos necesario destacar que el Universal es la potencia de desborde, de exceso, “el gesto de ir màs allà de todas las totalizaciones supuestamente clausuradas al devenir”. Consideraremos una situación como un universo ciego a la restricción que lo funda y a partir de las leyes que rigen el asilo al que llegarà Benjamin como bebè-anciano, un universo regulado por códigos particulares, pero sometido a la irrupción de alguna singularidad: La llegada del curioso bebè-anciano que será alojado por Queenie, cuidadora de la residencia. Este acto singular, primero asumido por Queenie y luego por toda la comunidad residencial, des-totaliza como particular la legalidad del universo previo, y lo suplementa. De esta manera se realiza el universal de la castración simbólica bajo la forma de lo singular: Benjamines alojado y se conforma como sujeto deseante a partir de configuraciones simbólicas vìa la identificación al Otro que lo nomina entre significantes. No se tratarà de quien lo ha gestado, sino de quien ocupe el lugar del primer Otro (la madre) que transforma el grito del sujeto en un llamado. Queenie adopta a Benjamin y en ese momento inaugura su lugar como Otro originario, poniendo a jugar la función materna.
    Aùn asì, el carácter medular de la aspiración del ser humano es conocer quiénes lo han engendrado. Francoise Dolto expresa en su libro "...espero que quede bien aclarada la importancia de decir la verdad, esa verdad que los adultos comunican a los niños, quienes no solamente la desean en forma inconsciente, sino que la necesitan y tienen derecho a conocerla. La verdad puede ser dolorosa a menudo, pero, si se dice, permite al sujeto reconstruirse y humanizarse."Hay en el Film un importante punto a tomar en cuenta en relación al ocultamiento filiatorio. El padre biológico de Benjamin decide invitarlo a tomar algo a partir de un encuentro forzado por èl mismo en un burdel. Su padre biológico sabe que Benjamin es su hijo, sin embargo no lo confiesa, sino que le pregunta si puede “cada tanto pasar a visitarlo”. El ocultamiento filiatorio se inscribe en este caso en el marco de un encubrimiento intrafamiliar de los Button. Se produce una adulteraciòn familiar predispuesta por un secreto familiar largamente acunado.  Su padre biológico oculta su verdadera identidad ante Benjamin, trabajando algo del orden de lo siniestro, anidado en esa mentira familiar. Desde la responsabilidad jurídica, sostendremos la vacuidad de acudir al argumento de la intimidad familiar: engendrar un hijo puede considerarse una acción privada autorreferente sólo en cuanto a la decisión procreativa originaria -aquì estamos además incluyendo las nuevas tecnologías reproductivas, y no solamente haciendo referencia al acto sexual llevado a cabo para la procreación-. De ahí en más concebido el niño, ninguna supuesta intimidad o privacidad -ni el padre, ni la madre, ni ambos en común- puede alegarse para no dar a conocer la prehistoria al sujeto por ellos procreado. Entre sus derechos con sustento constitucional se halla el de conocer y emplazar su estado filiatorio, con todas las búsquedas previas incluso de tipo biológico que se enderezan a ese objetivo.
    Si bien resulta importante situar esta responsabilidad jurídica desde un posicionamiento deontológico, más allá de lo legal, de lo correcto o incorrecto, la única víctima del ocultamiento de la verdad es el sujeto hijo. Por eso, para el psicoanálisis “se tratarà de un develamiento de aquella verdad que estando encubierta, para el propio sujeto que la soporta, se presenta como síntoma”[1]. Este ocultamiento filiatorio nada a contracorriente de la producción de verdad que fundamenta la subjetividad, encerrando al sujeto en un callejón sin salida al privarlo de construirse una historia despojada de secretos y ocultamientos que se despliegan en la forma del sìntoma. Bajo el ocultamiento, se vela la restitución de la identidad como elemento fundacional y además se reproduce el efecto siniestro que tiene esta reserva, redoblando el abandono por parte del progenitor. Resultarà por tanto necesario, resaltar en el Film la importancia que tiene la adopción de Benjamin por parte de Queenie y la comunidad del asilo, y diferenciarla de las formas de apropiación. La institución que en nuestra sociedad llamamos paternidad no es algo monolítico sino que puede concebirse como un conglomerado de distintas relaciones, por ejemplo, algunos de los deberes del padre derivan del hecho de ser el presunto progenitor del niño; otros pueden emanar de su condición de esposo de la madre; otros, de asumir la responsabilidad social de su educación, y así sucesivamente. En el caleidoscopio de la diversidad cultural todos estos aspectos de la paternidad no suelen ir idealmente ensamblados, sino que surgen bajo variadas formas de constitución subjetiva. Por tanto, pensaremos la adopción como un modo posible de alojar a un sujeto e interpretar su llamado. Se produce una creación filiatoria artificial por medio de un acto, de “una decisión tomada por fuera de los otros, del temor y la temeridad”[2]abriéndose camino a la identificación simbólica con el Otro. En cambio, la apropiación es concebida como una siniestra incautaciòn psicológica, “ya que desde la usurpación de los lugares paternos y de las marcas que desde esa posición se transmiten, se aportan las condiciones para estructurar un sujeto”
    El universo de Benjamín estarà entonces impregnado por un estatuto del acogido – en principio por la cuidadora Quennie a quien èl en los primeros minutos del Film reconoce mediante su discurso como su Madre,  y en segundo lugar por la comunidad de ancianos- encontrando ahì su ser-en-el-mundo. Sin embargo, el Film dibujarà de fondo el efecto siniestro que tiene el secreto guardado por su padre progenitor, como un modo de diferenciar la función paterna de quièn verdaderamente lo ha gestado y a quien Benjamin no reconocerà finalmente como padre.
·         El momento de la Verdad… El Padre Real
Consideramos importante llamar padre real al padre biológico de Benjamín Button. Mediante esta nominación, hacemos referencia al padre progenitor, no asì a la función paterna. Serà por tanto, en determinada coyuntura dramática -la sombra de la muerte del Sr. Button que se avecina, su necesidad de proclamar un heredero para la fortuna Button y salvaguardar el nombre familiar- que el padre real de Benjamin, revela el secreto intrafamiliar mediante una serie de rodeos: en primer lugar, tiene lugar una charla “amistosa” engalanada por un reencuentro. En segundo lugar, el Sr. Button le pide un favor a Benjamin, èsto es que lo acompañe a la fàbrica de botones “Button”. Es en esta escena, en la que el Sr. Button le confiesa a Benjamin que es su hijo: “Eres mi hijo. Siento mucho no habértelo dicho antes. Naciste cuando terminò la primera guerra mundial. Tu madre murió dándote a luz. Creì que eras un monstruo. Le prometì a tu madre que verìa que estuvieras bien. No debì abandonarte”. Ante la pregunta de Benjamin: “¿Por què no me dijo la verdad?”, la respuesta del Sr. Button es: “Yo planeo heredarte todas las cosas que me quedan” situando el punto de no respuesta al ocultamiento filiatorio e intentando taponar el efecto siniestro. La revelación de esta verdad se dispone como la continuidad de un particularismo que se hace extensivo y decreta la producción de coordenadas subjetivas de Benjamin y la falsedad de las marcas que han sido inscriptas en el sujeto. De esta manera, el padre biològico no encuentra su coincidencia con su referente empìrico, sino que será “desalojado de la paternidad, en tanto esa función no se sostiene por fuera de la Ley que instituye el campo de lo simbólico”[3]
·         Conclusiones
    Ocultar una verdad filiatoria no implicarà únicamente el estancamiento en el registro especular de lo imaginario, sino que dificultarà a nivel sintomàtico el advenimiento de un sujeto del inconsciente, un sujeto que por las marcas en las que se inscribe, se construye y estatuye su verdad subjetiva. Esta falta de escritura “convoca como herencia maldita, la pura repetición”[4]
    Nuestra identidad, lo que somos y lo que queremos ser, nos viene dado en gran parte por la adscripción a un universo familiar determinado. El conocimiento del origen biológico es de suma importancia dentro de los aspectos de la identidad subjetiva. Sostenemos esta importancia no desde el deber ser kantiano, sino apuntando al fantasma de  lo singular, pensando la constitución subjetiva como un armado de contingencia y necesidad. Es el modo de hablar que se erige acerca de ese origen biológico, la pieza clave de este armado subjetivo. La identidad la pensaremos como una unidad compleja, portadora de una "verdad subjetiva", una historia propia marcada por inscripciones y faltas de escritura, que sin embargo se verà trastocada si esta verdad se encuentra velada. Serà finalmente la libertad subjetiva, la que resulte mancillada…

·         BIBLIOGRAFÌA
Ariel, A. (2001). La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo.
Fariña, J.J (1998). La ética de lo simbólico en la era de lo formal. En Ètica: un horizonte en quiebra. Eudeba, Buenos Aires, 1998.
C.Gutierrez (2000). Restituciòn del padre. En La encrucijada de la filiación. Tecnologìas reproductivas y restitución de niños, Lumen/Humanitas, Buenos Aires, 2000.
Kletnicky (2004).Niños desaparecidos: la construcción de una memoria. En La encrucijada de la filiación. Tecnologìas reproductivas y restitución de niños, Lumen/Humanitas, Buenos Aires, 2000.
Ulloa, F. (1986). La ética del analista ante lo siniestro. En Territorios, número 2. Buenos Aires, 1996*



[1] Ulloa, F. (1986). La ética del analista ante lo siniestro. En Territorios, número 2. Buenos Aires, 1996
[2] Ariel, A. (2001). La responsabilidad ante el aborto. Ficha de cátedra. Mimeo.
[3]Kletnicky (2004).Niños desaparecidos: la construcción de una memoria. En La encrucijada de la filiación. Tecnologìas reproductivas y restitución de niños, Lumen/Humanitas, Buenos Aires, 2000.
[4] Kletnicky (2004).Niños desaparecidos: la construcción de una memoria. En La encrucijada de la filiación. Tecnologìas reproductivas y restitución de niños, Lumen/Humanitas, Buenos Aires, 2000.


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