Anàlisis del cuento Lacasasinvuelo
INTRODUCCIÒN
“El trabajo de hallazgo/creación de objeto por
parte del adolescente no es sin procesos parentales concomitantes. Se requieren
de trabajos psíquicos específicos mutuos anclados en la intersubjetividad que
favorezcan la sucesión generacional.”
Describa cuáles son esos procesos en ambos
términos de la relación.”
Palabras claves: entretiempo de la sexuación; crisis en la adolescencia; obsolescencia; fantasía de muerte y asesinato; duelos.
Palabras claves: entretiempo de la sexuación; crisis en la adolescencia; obsolescencia; fantasía de muerte y asesinato; duelos.
De
acuerdo a la enseñanza psicoanalítica, entendemos que los discursos del
paciente en análisis están estructurados como ficciones, de modo tal que no
hablamos de La Verdad ,
sino de verdades espontáneas, creadoras de nuevas realidades, y es con estas
ficciones que el psicoanálisis opera en la clínica. Siguiendo esta misma línea
y, tomando como sostén epistemológico teorías psicoanalíticas, he decidido
escribir un relato ficcional propio a fin de bosquejar el enfoque adoptado por
la cátedra Grassi de la materia Adolescencia respecto al hallazgo- creación de
objeto por parte del adolescente. De esta manera brindaremos conceptos
fundamentales a partir del planteo de una perspectiva acerca de procesos
psíquicos saludables y aquellos que implican cierta patología.
¿Què sabemos acerca del hallazgo – creación
de objeto? Freud teorizò acerca de ésto en varios de sus escritos pero
consideramos vital el nuevo aporte que la cátedra le brinda a esta
conceptualización freudiana reformulándolo como hallazgo-creaciòn y aportando
la tercera forma de elecciòn de objeto frente a las dos que presenta Freud
(narcisista y por apuntalamiento): la elección de objeto por alteridad. De esta
manera, la cátedra lo enmarca en un hallazgo hetero-familiar y no sòlo
extra-familiar. Elaboración que situamos
en el entretiempo de la sexuaciòn como el tiempo en el que se producen los
procesos psíquicos necesarios tanto por parte de los padres como por parte de
los hijos que favorecen el
hallazgo-creaciòn de objeto.
DESARROLLO
“Silba
el viento dentro de mí. Estoy desnudo. Dueño de nada, dueño de nadie, ni
siquiera dueño de mis certezas, soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy
el viento que me golpea la cara”
(“La ventolera” en El
Libro de los Abrazos, Eduardo Galeano)
Desde las conceptualizaciones
freudianas así como desde la cátedra no puede dejar de pensarse el hallazgo de
objeto escoltado por trabajos psíquicos
mutuos tanto del adolescente como de los padres. Es preciso un proceso de
desalienación del Otro parental a fin de hacer un “pasaje de firma” en la
autobiografía del sujeto en devenir inaugurando un nuevo capítulo en su
historia. Para ilustrar este proceso como necesario, utilizamos el cuento “Lacasa sinvuelo” como un claro ejemplo
de procesos psíquicos mutuos que no se producen estatizando el psiquismo del
sujeto y obturando su búsqueda áltero y hetero-familiar. Desde los aportes de
la cátedra sabemos que en el niño la legitimación de la prohibición del incesto
se realiza a partir de la diferenciación entre “pequeños” y “mayores”. De esta
manera los padres son referidos al mundo adulto en lo Ideal. Sin embargo, en el
entretiempo de la sexuación en la medida en que “Con el advenimiento de la pubertad se introducen los cambios que
llevan la vida sexual infantil a su conformaciòn normal definitiva. La pulsión
sexual era hasta entonces predominantemente autoeròtica; ahora halla al objeto
sexual” [1] el adolescente, en tanto està envuelto en
un devenir adulto, debe reformular la
prohibición del incesto diferenciándose ahora intersubjetivamente como nuevo
sujeto. Francois Doltò indica que en la antesala a la eclosión de la pubertad,
se produce una desalienación de los discursos parentales. El niño en un segundo
mundo imaginario ya no elige modelos intramuros de la familia, sino que su energía se dirige al grupo de los pares
(Doltó, F., 1990). La adolescencia entonces implicará la introducción de una
novedad radical que estremece la trama familiar en una puesta en des-orden, no
sòlo del propio cuerpo y emblemas infantiles, sino también a nivel
generacional: “Los procesos de
re-historizaciòn propios del crecimiento adolescente replantean las relaciones
familiares en la medida que implican un corrimiento y reubicación generacional
afectando a ambos términos de la relación (padres e hijos). Simultàneamente, la
consideración por la transmisión de la vida psíquica entre las generaciones
constituye una dimensión fundamental”[2]. El sujeto en devenir deberá inscribirse a
través de su propia historia en una cadena filiatoria significante,
orientándose a la creación y hallazgo de objeto hétero y no sólo
extra-familiar. Ésto a su vez implicarà la neo estructuración de funciones
simbólicas maternas o paternas como conquista babilónica de la alteridad. En “Lacasa sinvuelo” se dibuja lo absorto
de este encadenamiento generacional particular, debido a que no sólo no hay
movilidad subjetiva, sino que además se confunden generaciones entre sí en
lugar de diferenciarse. La relación de Juan con su madre obstruye un
ordenamiento de diferencias sexuales y generacionales en pos de reintegrar el
producto de goce en una deglución simbólico-narcisista por parte de la madre.
Este vínculo entumece las raíces subjetivas en una matriz relacional y patrocina la no exploración en tanto que los objetos
posibles relacionales están desinvestidos libidinalmente por el sujeto
enraizado psicopatológicamente con el otro materno. Esta transmisión psíquica
de lo no reprimido impide la puesta en marcha de posibles relacionales
exogámicos. En cada fragmento del cuento se intenta transmitir la sofocante
reclusión de esa opresora díada Teresa-Juan en la que no hay hallazgo ni
creación de objeto; el sujeto es des-inscripto de unidades sociales superiores
y de la matriz cultural. Segùn Phillippe
Gutton “no es la genealogía genética o
biológica sino esta genealogía de la palabra lo que hace que uno nombre a
alguien como su hijo” [3] Es por el
atravesamiento del significante cultural, reivindicador del sujeto
escindido y deseante, y que acota el goce intergeneracional, que se produce
esta búsqueda del objeto por fuera de los muros intrafamiliares. En
consecuencia, hay una ascensión hacia la copa del árbol familiar, evitando la
alienación del sujeto a las raíces del claustro relacional y posibilitando un
proceso de historizaciòn subjetiva. En el relato, contrariamente a ésto, pasado
y presente se funden en un sinfín de continuidades entre lo antiguo y lo neo
desinvistiendo el pasado y des-imprimiendo en el sujeto nuevos sentidos y
espontaneidades subjetivas.
Winnicott
enuncia que crecer es un proceso de subjetivación, que conlleva una fantasía
de muerte y asesinato (Winnicott, 1986): “Si en la fantasía del primer crecimiento hay un contenido de muerte,
en la adolescencia el contenido será de asesinato”. En la medida en que ese
hijo crece, ocupa potencialmente el lugar del padre en un juego de poderes
móviles. Esta fantasía inconsciente implica la muerte simbólica de los
padres ideales y una mudanza del Yo
Ideal al Ideal del Yo. En esta misma línea, la obsolescencia es
necesaria en tanto se “obsolece” a esos
padres ideales caídos ahora en desuso . Contrariamente a ésto, la figura de la
madre en el relato no deviene obsoleta para el hijo, sino que ésta se
constituye en objeto de goce pleno subjetivamente trunco para el hijo. Es
forzoso además que en un espacio saludable se produzcan duelos tanto
desde los precursores como desde los herederos: “Los padres deben entonces separarse de lo que parecía una parte de
ellos mismos, deben efectuar ellos también un trabajo de duelo” [4]
y asimismo el adolescente deberá desasirse de los padres ideales de la infancia
y aprehenderlos como sujetos diferenciados de sí mismo y simultáneamente
agujereados por la castración. También los padres deberán replantear su lugar
de poder en la organización familiar en referencia a la función simbólica
detentada junto con una re-historización de la propia adolescencia y de los
propios padres. Estos procesos concomitantes anuncian una crisis en la
adolescencia: se cuestionan las identificaciones infantiles cuajadas en lo
somático en una revisita por el Estadio del Espejo y los modelos intramuros familiares en una
re-elaboración del Complejo de Edipo. Además el sujeto contingente se revuelve
bajo una incautación de organizaciones neo que lo involucran tanto a él como a
sus padres en un devenir generacional y que enmarcamos en una crisis
conmovedora de estructuras des-ordenadas por el asomo de la figura agitadora de
los espectros de sexualidad y muerte en la familia, cuyo cauce desembocará en
un hallazgo de objeto áltero de su cuerpo propio y familiar.
CONCLUSIÓN
En el presente
escrito se ha pretendido elaborar una lectura de la adolescencia como
re-posicionamiento del sujeto ante la movilizante conmoción estructural que
ésta implica, insertándola en tanto fenómeno complejo en una trama familiar.
Fenómeno complejo entendido desde los fundamentos del psicoanálisis y que sitúa
al sujeto en una búsqueda activa del objeto áltero por fuera de la urdimbre
familiar en compañía de procesos psíquicos dialécticos entre antecesores y
sucesores.
“La
naturaleza es sabia” es la frase que piensa Teresa de manera repetida y no
aleatoria en “Lacasa sinvuelo”. Y resaltamos las palabras “naturaleza” por un
lado y “sabia” por el otro, en la medida en que la naturaleza hace alusión a lo
instintivo, la necesidad biológica y aquello real que no es horadado por el
significante. La Naturaleza es ordenada, tiene ciclos, es “sabia” en tanto y en
cuanto es el lugar de las certezas absolutas, donde reina la homogeneidad de la
horda primordial. La introducción de una Ley que puede ser des-ordenada,
“asesinada” en la fantasía pone fin a lo homogéneo de la horda y da lugar a
potencialidades creadoras por fuera de espacios meramente binarios. Es en este
sentido, que la juventud podrá finalmente erigir un proyecto identificatorio en
pos de un contrato social y un Nos-otros. Destacamos el aspecto heterogéneo que
todo esto introduce como fundamental para pensar que la adaptación y el orden
no son concebidos por el psicoanálisis como capitales subjetivos en el entretiempo de la
sexuación.
Los invitamos a pensar el siguiente
interrogante: “¿Acaso esta polifonía de procesos subjetivantes tempranos queda
precluída en la adultez teleológica?”


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